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Cristina Castillo

oy Cristina tengo 27 años y soy de Valencia. Mi comienzo en el mundo del tattoo empezó con 7 años, cuando vi por primera vez como se hacía uno. La verdad, era un tattoo taleguero en el comedor de una casa, pero eso hizo que me despertase la curiosidad. Nunca pensé que sería un trabajo, si no, una forma de pintar pero a personas. Unos añitos después salió el programa de Miami Ink, con lo que pude ver que era un oficio y me encantaba. La aparición de Kat Von D ya fue el punto para que yo dijese ‘’esto pa’ mi’’ y recalco que yo tendría 14 añitos. Apuntito de acabar el instituto, la tensión de estudiar se sobrepasaba. Me sentía obligada a elegir un camino que no quería. Bellas artes parecía que era la única meta que se me ponía en frente, pero yo sabía que para dedicarme al mundo del tatuaje tendría que entrar de lleno. Meterme de lleno? Era un mundo tabú. En el que nunca recibí respuesta, a pesar de preguntar a tatuadores… estaba perdida y me estaban atosigando con que estudiase. Mi elección fue Imagen personal (estética) más que nada porque en el folleto ponía que hacían tattoos y pircings, y claro yo pensé que sería por ahí el llegar a ser tatuadora y que los tatuadores no me querían decir nada porque se avergonzaban, pero me equivoque. Aun así no me arrepiento, fue una época muy bonita y conocí a mi mejor amiga J A los 18 pinche por primera vez…mi prima me presto su culo para tatuarle una nalga, a los años le tape lo que le hice claro. Lo intenté… pero sabía que eso estaba mal, no era una máquina como tocaba, me faltaban muchas cosas por saber, como: que es un transfer? Lo hacia todo a mano alzada o inventándome el transfer con un desodorante… Seguía siendo todo muy tabú hasta que encontré un estudio que hacían cursos y suerte que era en mi misma provincia. En el 2012 me saque el curso y desde entonces no he vuelto a soltar una máquina en mi vida. Mí día a día era tatuar a gente cercana, mi familia, hasta mis vecinos… enganchaba a quien sea. Algunas cagadas van rondando por ahí, pero bueno, todos empezamos. Después de trabajar años en mi casa, tuve la suerte de conocer a Ismael (mi jefe a día de hoy y el único xD) y Laura, mi mejor amiga (tengo muchos mejores amigos ahora que me doy cuenta y reales!)  Que más tarde se formó el estudio ‘’la tinta que habito’’ y ya estaba yo ahí … ¡tan pequeña! Hasta hoy, considero que he trabajado muchísimo, que he aguantado bastante y que todo esfuerzo se ha compensado. Me siento orgullosa de donde estoy y ojala que siga haciendo lo que me apasiona hasta que mi cuerpecillo no pueda más.

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